Rico menú cinematográfico

Sucede pocas, poquísimas veces: que prácticamente todas las películas estrenadas un viernes merezcan la visita. Es el caso de las que aterrizaron la semana pasada. Ahí van seis películas que nadie debería perderse. Para el gran público, preferentemente joven, Deadpool 2, sano disparate labrado con las mismas semillas metalingüísticas del filme precedente, un divertimento de comicidad lapidaria con bastantes momentos para el recuerdo, como el memorable cruce de piernas modalidad instinto básico a cargo de un protagonista para la ocasión enanizado de cintura para abajo. A las antípodas, en todos los sentidos, la pétrea austeridad de Hannah, de Andrea Pallaoro, melodrama rácano en el suministro de información centrado esencialmente en el escrutinio del rostro de Charlotte Rampling: impresionante. Sin alcanzar la cima de La clase (2008), Laurent Cantet explora de nuevo las relaciones entre alumnos y profesor, profesora esta vez, en El taller de escritura, consiguiendo otro retrato psicológico y social penetrante. Andrew Haigh, el autor de Weekend (2011) y 45 años (2015), mantiene alto el nivel creativo en la admirable Lean on Pete, una suerte de western moderno de itinerario en torno a un adolescente con madera de loser clásico y un caballo (paréntesis de advertencia: otro relato con protagonismo equino se estrenará en breve, The rider, que todavía es mejor). Algo más convencional de factura, Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es sin embargo una obra emotiva y cálida y permanecerá en el recuerdo por la magnífica Annette Bening encarnando a la inolvidable Gloria Grahame. Fresca todavía La batalla de los sexos, he aquí, en fin, otra buena película de tenis, Borg McEnroe, sobre la mítica final de Wimbledon que disputaron el tenista sueco (adecuado Sverrir Gudnason) y el norteamericano (sobresaliente Shia LaBeouf) en 1980. Poco antes de esa fecha, a finales de 1979, se estrenaba por estos pagos otra epopeya tenística, la muy mediocre Pasiones en juego, protagonizada por Ali MacGraw y Dean Paul Martin, hijo del legañoso Dean Martin. De esa película publicó una reseña en Fotogramas, a página entera, José Luis Guarner (de quien, por cierto, este año se cumplirán 25 de su fallecimiento: ¡cómo pasa el tiempo!); a mitad de texto se permitió el añorado crítico algo tan insólito como proponer un test de diez preguntas dirigidas al lector sobre los vínculos entre el deporte de la raqueta y el séptimo arte. Si quieren poner a prueba sus conocimientos, ahí va el test, y pónganse el chip del 79 cuando se habla de contemporáneo (las respuestas, próximamente):

1: ¿Qué frágil amistad se derrumba en la pista de tenis del Beverly Hills Hotel?

2: ¿Qué famoso y contemporáneo héroe romántico engaña a su nueva innamorata haciéndose pasar por un jugador de tenis?

3) ¿Qué ilustre heroína contemporánea conoce a su nuevo boyfriend en una pista de tenis cubierta de Nueva York?

4) ¿Qué ilustre estrella del cine erótico experimenta maravilloso orgasmo en una cancha de tenis?

5) ¿Qué particularidad ofrece cierto partido de tenis que un fotógrafo de modas presencia en un parque del sur de Londres?

6) ¿Qué campeona de tenis de Wimbledon ha cabalgado en una película con John Wayne?

7) ¿Qué campeón de tenis ficticio conspira para asesinar a su mujer?

8) ¿Qué servicio insólito maravilla a los convencionales veraneantes de un estólido pueblecito de Normandía?

9) ¿Qué hace Bruno mientras Guy lucha por terminar cuanto antes un partido de tenis?

10) ¿Qué famoso astro del cine (según el Bartlett’s Popular Quotations) inició su carrera teatral con la siguiente (y única) frase: “¿Se apunta alguien a un tenis?”.

 

 

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