Qué chabocha la chevecha que che chube a la cabecha

las pequeñas cosas

Llámenlo como quieran: tirar la casa por la ventana, no reparar en gastos, salirse del guión… Un año más, Estrella Damm lo ha hecho: una campaña mastodóntica anunciando un anuncio. Un anuncio disfrazado de cortometraje de gala, titulado Las pequeñas cosas, dirigido por Alberto Rodríguez y protagonizado por Jean Reno y Laia Costa. Otra diana. Rodríguez, después de La isla mínima (2014), tiene ya ese prestigio que atesoraba Alejandro Amenábar en su trabajo cervecero del año pasado, Vale, interpretado por Quim Gutiérrez y Dakota Johnson. Reno, nacido Juan Moreno, hijo de andaluces, es una presencia imponente, genuinamente cinematográfica, que ha dibujado tipos memorables en los más variados registros y géneros: El gran azul (1988), Los visitantes (1993), El profesional (1994), Misión: Imposible (1996), El chef, la receta de la felicidad (2012) y muchos más. Laia es una divina monada recién catapultada a la fama. Despuntó en la teleserie Polseres vermelles (2013), desfiló en el reparto de la taquillera Palmeras en la nieve (2015), se consagró con el multipremiado papel protagonista de Victoria (2015) y al parecer ya está llamando la atención en Hollywood.

Como sea que aquí no se publicita un perfume, ni un coche de gama alta ni un detergente que te quita hasta las manchas del alma, sino la tórrida cosmogonía de un líquido rubio y espumoso que ayuda a pasar los días con hectolitros de bienestar, Las pequeñas cosas tiene ya de antemano ganada una parte sustancial de la audiencia, tanto más al contar como estrellas invitadas con unas gambas rojas y unos mejillones que te succionan el sexto sentido y un suquet de peix de no dejar raspa y creer en Jehová. Bien por Rodríguez: del thriller escabroso a la fantasía epicúrea. Con su dionisíaca explosión de mar, cielo limpio, buen yantar y la birra de marras en continua exposición, el corto cumple al dedillo su función, con el añadido de una microhistoria ligera, su toque paródico (el arranque a lo 007) y gags ocurrentes (el guión de cine que sirve para equilibrar la mesa de la pata coja).

Curiosamente, Las pequeñas cosas se ha estrenado, esta semana, el mismo día en que el PSOE daba a conocer su spot para el vodevil electoral, que está cortado por el mismo patrón: playa, compañerismo, buena comida, fiesta y alegría. Las comparaciones fueron incluso motivo de tertulia el pasado miércoles en el programa de TV3 Divendres. El parecido se acentúa observando el similar tipo de letra blanca de los dos eslogans: “Imagínatelo sin Rajoy” y “Las pequeñas cosas”. El asunto despertará en los cráneos más pensantes sesudas reflexiones: ¿toda imagen es política?, ¿toda política es publicidad? Está claro que el próximo día 26 habrá que ir a las urnas en bañador y con una Estrella en la mano. Y que a nadie se le ocurra ver estos días El manantial de la doncella (1960), donde la cerveza se servía caliente y en un cuenco. Nos fastidiaría el verano.

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