Un paseo por (el ayer, el hoy y el siempre de) Sitges

ryuzo and the seven henchmen

1: Michael

13 de octubre de 1984. El festival de Sitges clausura su decimoséptima edición con la magnífica Calles de fuego, de Walter Hill, un explosivo cóctel de thriller urbano, western, tebeo y musical rock interpretado por un guaperas más chulo que un ocho, Michael Paré, efímero matinée idol de la quinta de Tom Cruise o Rob Lowe que ese mismo año protagoniza otra película del certamen, El experimento Filadelfia. Se le volvió a ver por las pantallas de la Blanca Subur otras veces, ya tirando a pocho y periclitado, en 100 Feet (2008) o Amphibious 3D (2010), una simpática monster movie de serie Z de Brian Yuzna.

9 de octubre de 2015. Este día cumple Michael Paré 57 años, y el público del Retiro de Sitges lo celebra con un masivo “Happy birthday, Michael!” filmado en móvil y enviado en directo al actor. El caso es que Paré es el protagonista (omnipresente) de The Shelter, una película insignificante que su guionista y director, John Fallon, describió en su presentación como un cruce entre Teniente corrupto (1992) y La última tentación de Cristo (1988), con elementos de Polanski. En espera de que tal vez algún día Tarantino resucite al fugaz astro de Calles de fuego, a éste le queda el consuelo de llevar una carrera que compensa la precariedad cualitativa con el superávit cuantitativo: en 2015, Michael Paré ha participado ya en… ¡18 películas!

2: Barbara

6 de octubre de 1985. Re-Animator, la ópera prima de Stuart Gordon, producida por Brian Yuzna (dos perfectos desconocidos entonces), causa el delirio colectivo en el festival de Sitges. El jurado le concederá el premio a la mejor película. Entre los motivos de su permanencia en la memoria, lugar de honor para la heroína, la scream queen de turno, una rubia espectacular llamada Barbara Crampton, protagonista de la escena más celebrada de la función: desnudísima y amordazada en una camilla y lamido y relamido su cuerpo por la cabeza de un decapitado.

11 de octubre de 2015. We Are Still Here nos devuelve, treinta años después, a una madura Barbara Crampton como protagonista femenina de un modesto pero deleitoso relato de fantasmas rodado con competencia por Ted Geoghegan y deudor precisamente de los excesos eméticos de Re-Animator: el tramo final es un festín pantagruélico de efectos gore, algo así como una versión de Perros de paja (1971) en manos de Gordon & Yuzna. Como tres décadas atrás, los espectadores del Retiro jalean cada gota de sangre como si fuera la última campanada de Nochevieja: Sitges mantiene empinado su ADN.

3: Takeshi

12 de octubre de 1994. Sitges programa Sonatine y, desde las páginas del diario del festival, Marcos Ordóñez saluda efusivamente y nos descubre a su autor, el japonés Takeshi Kitano, “un oscuro director de culto para los cinéfilos más entrenados y una auténtica leyenda viviente en su tierra natal”. Sonatine cautiva a la audiencia y en un pisplás Kitano se convierte en figura venerada, sus películas se estrenan en cines y regresan periódicamente a Sitges. Un creador de talla XXL.

9 de octubre de 2015. La última película de Kitano, Ryuzo and His Seven Henchmen, se presenta en la sección Noves Visions del festival de Sitges. Tras experimentos metalingüísticos tan estimulantes como Takeshis’ (2005) o Glory to the Filmmaker! (2007), el autor de Hana-Bi (1997) parece dispuesto a reverdecer sus thrillers de yakuzas, como certifican Outrage (2010), Outrage 2 (2012) y este Ryuzo and His Seven Henchmen en la que, como actor, se reserva un breve papel de policía cediendo el protagonismo a unos ancianos ex yakuzas que deciden volver a las andadas. Estamos en el territorio de Space Cowboys (2000): como Clint Eastwood allí, Kitano tiene aquí la suficiente veteranía y empírico conocimiento de causa como para deconstruir su propia mitología procediendo al distanciamiento y a las cargas de humor demoledor, con una pizca de melancolía por los tiempos pretéritos. Su película es un divertimento refrescante como un gazpacho en plena canícula, ligera como el último Woody Allen, tan inteligente e idiosincrásica como todas las suyas. Y ojito al viejo Ryuzo titular: es nada menos que Tatsuya Fuji, el inolvidable protagonista de El imperio de los sentidos (1976).

 

 

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